Jack MacKee es un reconocido cirujano de prestigio que lo tenía todo: una familia unida, una lujosa casa, un coche caro, la admiración y el respeto de sus compañeros, pero le faltaba algo muy importante: la empatía.
Como os podéis imaginar, un médico sin esta virtud puede tener muchos problemas, y el principal: no ser un buen médico.
Un día en la vida de Jack consistía en operar a sus pacientes, como si se tratasen de un "trozo de carne" y vacilar entre sus compañeros de que a él no le afectaba nada de lo que allí pasase. Algunos, sorprendidos, querían ser como él, ya que así no se llevarían tanto sufrimiento y problemas a casa tras un largo día de trabajo.
Pero un día, las tornas se cambiaron. Jack comenzó a sentirse mal, con mucha tos y decaimiento, pero se resistía a ir al médico. Cuando la situación se hizo insoportable, acudió a que le realizaran unas pruebas. Desgraciadamente, Jack padecía un cáncer de laringe.
La vida le hizo comprobar cómo se sentían sus pacientes, ya que la otorrino que lo atendió actuaba de forma similar a Jack: fría, despreocupada, sin tacto, sin empatía… y eso hacía mucho daño.
También comprobó lo que es dar miles de vueltas por el hospital sin que nadie te eche la cuenta que crees que te mereces, como vas de ventanilla en ventanilla escuchando comentarios poco compasivos, como algunos médicos te dicen que tienes un cáncer con esas mismas palabras: “tienes un cáncer”.
Menuda calamidad. Jack entonces, comenzó a comportarse como un médico que también era paciente, encontró amigos en la sala de espera de oncología y realmente sintió lo que es estar enfermo y el trato que merecen.
June, una paciente con cáncer terminal, marcó su vida y sus ganas de vivirla. Ella finalmente murió, pero dio una gran lección de vida al reconocido cirujano.
Seguramente, la relación de este cirujano con sus pacientes cambió de forma abismal, y él se sentía más orgulloso de ser lo que era. La pena es que no fuera así desde el principio. De todo se aprende.
En mi opinión, las enseñanzas más importantes de la película:
- Para comprender la vida hay que saber ponerse en el lugar del otro.
- Todos podemos enfermar, incluso los médicos.
- Hay que disfrutar cada segundo que te brinda la vida.
Rocío Perea. 5º H.U.V.R.
No hay comentarios:
Publicar un comentario