Todo cambia cuando el propio medico se convierte en paciente

La película refleja claramente la actitud de los médicos con respecto a sus pacientes. Primero, el médico, en la mayoría de las ocasiones, no ve al paciente como una persona que tiene una enfermedad, si no que ve al paciente como la patología que tiene, quedando la persona reducida a su patología. En segundo lugar, para el médico todo procedimiento, ya sea diagnostico o terapéutico, es normal y no entiende por qué la actitud desconfiada y miedosa del paciente, del mismo modo que no entiendo por qué se enfadan si lo que le decimos no les es suficiente.

Pero todo esto cambia cuando el propio medico se convierte en paciente y es cuando nos damos cuenta de que las cosas no son tal y como las vemos, es cuando comprendemos cómo se sienten los pacientes y el por qué de su actitud. Nos damos cuenta lo importante que son cosas tan simples como una sonrisa, una caricia o simplemente dejar hablar y preguntar las dudas y opinión. Además, la película también refleja la actitud de los médicos cuando son ellos los enfermos que consisten en que se les trate de forma preferente y no tiendo por qué ser como el resto de la gente que acude a una consulta u hospital.

Desafortunadamente esta actitud para con los pacientes creo que es fruto de la formación académica que recibimos, en la que se nos exige saber cómo tratar enfermedades y no a tratar personas enfermas. Pero de igual modo, la misma actitud es como una coraza que nos protege e impide que nos impliquemos demasiado en los problemas y circunstancias de los pacientes, lo cual no es una excusa.

Por eso, cuando estemos delante de un paciente deberíamos pensar en cómo nos gustaría que nos trataran y cómo nos gustaría que nos hablaran…..porque al fin y al cabo el médico no sería necesario si no hubiera personas enfermas. MªJ P.R.

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