Desde el otro lado

Jack Mackee, prestigioso cirujano cardiovascular no sabe qué es la empatía ni la comunicación con el paciente. Piensa que con llegar y arreglar es suficiente. Esto lamentablemente pasa mucho en algunas especialidades médicas, donde los médicos se creen más parecidos a Dios que a un ser humano.
Un día Jack, pasa de cirujano a paciente, y le hacen probar de su propia medicina, lo cual le hace buscar al médico del que tanto se burlaba por la dedicación a sus pacientes.
En su situación de enfermo comprende lo importante que es la empatía con el paciente y que la medicina no debería ser puramente técnica, ya que en ella se trata con seres humanos.
Esta experiencia le hace mejorar como persona, tanto en el ámbito profesional como en el personal con su familia.
Esta película nos hace entender que tratamos con seres humanos y no con una patología en concreto. Detrás de cada enfermedad hay una persona y una familia.
En la vida real estas cosas también ocurren, ya que como seres humanos también enfermamos, pero al contrario que en la película aquí sabemos que si un médico o cualquier trabajador del hospital necesita algo se le cuela por la puerta de atrás y lamentablemente se le da un trato mejor que al paciente que ha esperado dos meses de lista de espera y dos horas en la puerta de la consulta.
Aunque es difícil hay que intentar tratar a todo el mundo por igual, mostrar empatía por todos y no emitir juicios de moralidad. Esto es complicado pero no imposible, así que intentémoslo y seamos grandes médicos; no solo grandes técnicos, sino también grandes personas. RCS

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