Me ha hecho mucho pensar y comparto totalmente el argumento, ya que el ser humano hasta que no ocurren las cosas no se da cuenta y no pone solución; igual le pasa a este cirujano, hasta que no se ve en el rol de paciente no se da cuenta de lo importante que es el trato del médico y de cómo se siente alguien tras ser diagnosticado de una enfermedad.
Quiero comentar la reacción de beber y de ganas de fumar del médico ante su diagnóstico. Esto es muy común entre nuestros pacientes y pienso que si se contara con más apoyo y tiempo del médico podría ser más fácil, llevadero y evitar algunas conductas perjudiciales. Es cierto que al médico se le pueden preguntar todas las dudas, pero la mayoría de las veces el paciente percibe una sensación de prisa por parte del médico: ve la sala de espera llena, o pasa consulta en dos minutos…y se quitan las ganas de preguntar.
Al comienzo de la película el cirujano le decía a sus residentes “entráis, arregláis y os vais”. A esto se ha reducido en muchas ocasiones la praxis médica, y a mi juicio es muy triste, pero es la realidad que vemos en nuestros hospitales. A los enfermos no se les conoce por sus nombres sino por “el terminal, el EPOC, el AVC”. Y esto en el día a día nos resulta normal, pero si fuésemos nosotros los que estuviésemos tumbados en una camilla y nos dijeran “este es una EII por ejemplo”, nos indignaríamos, pero si lo hacemos nosotros nos quedamos tan tranquilos.
Es increíble el cambio que da el protagonista, pasa de ser un médico distanciado de sus pacientes a darle un abrazo o a acariciar a un paciente recién operado, y es que aprende lo importante que es el calor humano en un sitio tan frío y extraño como es el hospital. Son simples gestos que hacen sentirse al paciente más cercano a su médico y esto es muy positivo porque aumenta la confianza y la adherencia al tratamiento. Un ejemplo sería el paciente que iba a ser trasplantado de corazón, tenía dudas y no quería preguntárselas al médico pero el acercamiento de éste hizo que el paciente expresara sus angustias y así quedó más aliviado, tanto él como su familia.
Los médicos muchas veces son criticados por la sociedad por ser serios, antipáticos y distantes, por eso creo que es importante romper nuestras corazas que nos impiden entender al paciente como un conjunto, con sus inquietudes y preocupaciones, y así poder crear un vínculo más sólido. Esto también se describe perfectamente en la película: “sólo tienes que estirar el brazo y todos nos acercaremos a ti.”
Creo que todo médico ha sido o será paciente alguna vez y entonces entenderá lo importante que es una sonrisa, una caricia, una explicación o unas palabras de ánimo de ese con el que te sientes a salvo y a quien confías tu salud: EL DOCTOR. A.B.T. Febrero 2010
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